En Sinaloa, “El Wero”, un joven de 24 años, construyó su casa con ramas en el monte porque no podía pagar renta.

Con esfuerzo y creatividad, levantó una casita de dos pisos con materiales reciclados. “Aquí tengo paz y ganas de salir adelante”, dice. Su historia se hizo viral y ya recibe apoyo de la comunidad. Para él, la pobreza no es no tener, sino no hacer nada.
“Si uno quiere, puede. Aunque sea con ramas, pero con ganas.”