Elige una silla para ver quién se sienta siempre a tu lado

A lo largo de la vida, muchas personas se sientan a nuestro lado por un tiempo. Algunas lo hacen solo mientras todo va bien. Otras aparecen cuando más las necesitamos. Y hay quienes, sin hacer ruido, permanecen incluso cuando todo cambia.

Este ejercicio simbólico propone algo simple pero profundo: elige una silla. No lo pienses demasiado. La que más te atraiga puede reflejar quién es esa presencia constante en tu vida, o incluso quién eres tú en este momento.


Silla 1 – El que nunca se aleja

Si elegiste esta silla, representa a esa persona que siempre ha estado ahí, incluso cuando no tenías nada que ofrecer.

  • Es alguien que te conoce desde antes de tus logros.
  • Ha visto tus caídas y tus silencios.
  • No necesita explicaciones para quedarse.

Esta persona no busca protagonismo ni reconocimiento. Su presencia es discreta, pero firme. Puede ser un familiar, un amigo de años o alguien que, sin importar el tiempo o la distancia, nunca se ha ido del todo.

Es el tipo de compañía que no promete, simplemente cumple con estar.


Silla 2 – El que lleva la vida contigo

Elegir esta silla simboliza a quien camina a tu lado como compañero de vida, no como espectador.

  • Comparte decisiones, problemas y sueños.
  • No se queda por costumbre, sino por elección diaria.
  • Construye contigo, incluso cuando el camino se vuelve difícil.

Esta silla representa relaciones profundas, donde hay compromiso, aprendizaje y crecimiento mutuo. Es alguien que no solo se sienta a tu lado, sino que avanza contigo, asumiendo riesgos, responsabilidades y cambios.

No es una relación perfecta, pero es real.


Silla 3 – El que nunca se va porque eres tú

Si esta fue tu elección, habla de algo poderoso: has aprendido a quedarte contigo mismo.

  • Ya no dependes de otros para sentirte completo.
  • Has atravesado pérdidas, decepciones o soledad, y saliste más fuerte.
  • Te conoces, te cuidas y te respetas.

Esta silla no representa aislamiento, sino madurez emocional. Significa que, pase lo que pase afuera, tú sigues estando para ti. Y desde ese lugar, eliges mejor a quién permitir sentarse a tu lado.

Porque cuando aprendes a no abandonarte, nadie puede hacerlo por ti.


¿Qué revela realmente esta elección?

Este ejercicio no pretende predecir el futuro ni definir tu destino. Es una invitación a mirar hacia adentro y preguntarte:

  • ¿Quién ha permanecido conmigo cuando todo cambió?
  • ¿A quién estoy eligiendo para caminar mi vida?
  • ¿Estoy siendo esa persona que no se abandona?

A veces, la respuesta no está en quién se sienta a tu lado…
sino en quién nunca se levantó, ni siquiera cuando todo se derrumbó.

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