Se Acerca un gran huracán se dirig

A las 4:38 de la madrugada, el silencio en el Centro Nacional de Vigilancia Meteorológica fue interrumpido por una alarma que nadie esperaba escuchar tan temprano.

Las pantallas comenzaron a actualizarse una tras otra.

Los satélites mostraban imágenes completamente diferentes a las registradas apenas dos horas antes.

En el centro del océano, una inmensa espiral de nubes había desarrollado un ojo perfectamente definido.

Los meteorólogos intercambiaron miradas.

Nadie hablaba.

Todos sabían que aquel detalle significaba una sola cosa.

El sistema estaba fortaleciéndose mucho más rápido de lo previsto.

La doctora Elena Robles, con más de veinte años siguiendo ciclones tropicales, permaneció inmóvil frente a la pantalla.

Amplió la imagen.

Volvió a revisar los modelos numéricos.

Consultó los datos enviados por las boyas oceánicas.

Related Posts