Con una trayectoria que abarcó casi seis décadas dedicadas a la actuación, el teatro o el doblaje, Becerril dejó este mundo a los 90 años de edad

El mundo del entretenimiento en México se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Carlos Becerril, uno de los pilares más importantes de la actuación y figura emblemática de la época dorada del doblaje. Con una trayectoria que abarcó casi seis décadas, Becerril dejó este mundo a los 90 años de edad, dejando tras de sí un legado artístico invaluable que marcó a múltiples generaciones de espectadores.
¿A qué actores dio voz Carlos Becerril?
Becerril fue la voz recurrente de Dustin Hoffman en películas como Los Fockers, Los hijos de la calle, Epidemia, Héroe por accidente, Negocios de familia, Rain Man, Tootsie, Kramer vs Kramer o El Graduado. También hizo la voz de Robert de Niro en películas como Nacidos para matar, Hombres de honor, Jacke Brown o El Francotirador.
Robert Radford, Gabriel Byrne, Patrick Swayze, Anthony Hopkins, Dennis Quaid, Elvis Presley, Michael Douglas, Richard Dreyfuss y Richard Gere también aparecieron en su cartera de personajes, al igual de Martin Sheen o varias películas de Al Pacino como Perfume de Mujer o El Hijo de nadie entre las más destacadas, o películas de Mel Gibson como Mad max 2, Capturen al Gringo y Maverick.
Su trabajo más importante o reconocido por los fanáticos de la cultura pop lo hizo en las caricaturas, donde fue la voz de Panza, miembro de la pandilla de Don Gato, así como Gran Gazoo en los Picapiedra, Frank Grimes en Los Simpson, Loki en Marvel Superhéroes. También hizo la voz de Chick Hicks en las películas y los videojuegos de Cars.
¿Quién era Carlos Becerril?
Becerril creció en el seno de una familia profundamente ligada a las artes, siendo hermano de María Becerril y padre de la actriz Laura Becerril. Su vocación se manifestó desde la infancia, cuando destacaba en recitaciones escolares. Guiado por su firme convicción de ser actor, abandonó la educación formal tras la secundaria para formarse con grandes maestros como Andrés Soler o el director japonés Seki Sano, con quienes perfeccionó disciplinas como el canto, el baile y la esgrima.
Aunque inició su camino en el teatro y las telenovelas, fue su colega y amigo Claudio Brook quien lo introdujo al mundo del doblaje a mediados de los años 50. Lo que comenzó como una alternativa para seleccionar proyectos teatrales de mayor calidad, terminó convirtiéndose en su gran pasión. Como uno de los pocos sobrevivientes de la era dorada de esta industria, Becerril prestó su voz a personajes icónicos, trabajando en las compañías más prestigiosas de la capital.